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A Tumba Abierta
El testigo clave del 11-M: «Quiero contarlo todo antes de que me maten»

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LAVANDERA, A TUMBA ABIERTA

El testigo clave del 11-M: «Quiero contarlo todo antes de que me maten»

por Fernando Múgica
Colección
11-M
Editorial
Esfera de los Libros
Paginas
320
Precio
22€
ISBN
8497345479
Tamaño
16x24
Salida
Diciembre 2006
Estado
Disponible

La “versión oficial” del 11-M sostiene que fueron esos explosivos los que estallaron en los trenes del 11-M. El problema es que nada encaja en esa versión: los explosivos robados fueron muchos menos que los que estallaron en los trenes, los que se encontraron en la vía del Ave, Madrid-Zaragoza, los que estallaron y los que no estallaron en la vivienda de Leganés. Y, para colmo, ni siquiera está demostrado que fuera Goma-2 ECO, lo que estalló en los trenes.

Por si la posición de la “versión oficial” no estuviera suficientemente comprometida, Lavandera asesta uno de los más duros golpes: los servicios de seguridad del Estado lo sabían todo sobre los explosivos y la trama que los “comercializaba”… y no hicieron absolutamente nada. ¿Qué implica este dato? Simplemente que algunos funcionarios pagados con el dinero público, o bien eran unos incompetentes que pueden ser acusados de dejación de funciones, como mínimo, o bien esos funcionarios fueron cómplices en la trama que acabó con la vida 192 personas. En cualquier caso, ninguno de estos funcionarios se sienta en el banquillo de los acusados, ni siquiera ha sido investigado por los dos ministros socialistas que se han sucedido en Interior… lo cual implica que el gobierno ZP tiene un desinterés absoluto en hurgar más allá de la “versión oficial”. De todo esto deriva la importancia del testimonio de Lavandera.

Se trata de una obra que trasciende, con mucho, el 11-M. En realidad, podría ser definida de otra manera: “cómo se forja, golpe a golpe, un confidente”. Por que, Lavandera era un confidente policial… y de los buenos.

Dejaron morir ahogada a su mujer y ahora quieren matarlo a él. Le han disparado cinco tiros, han destrozado a palos a sus animales y le han llenado el portal de sangre. Es la presión a la que someten al testigo más incómodo del 11-M. Su pecado fue denunciar en el verano de 2001, ante las Fuerzas de Seguridad, que Toro y Trashorras intentaban vender grandes cantidades de explosivos y trataban de encontrar a alguien que pudiera fabricar bombas con teléfonos móviles. No sólo no le hicieron caso, sino que varios policías le amenazaron de muerte si volvía a repetir el secreto que calla desde entonces y que ahora desvela en este libro: Toro mantenía una relación directa con ETA y quiso contratarle para que hiciera de correo con los explosivos para la organización terrorista.

Por fin Francisco Javier Lavandera cuenta en estas páginas, de la mano de Fernando Múgica, toda la verdad del entramado asturiano de la dinamita. Repasa su vida: las palizas en el colegio, su periodo punk, su coqueteo con millonarios golpistas, sus dramáticas vivencias como minero del carbón; transmite, desde su experiencia como vigilante de un club, todos los detalles del sórdido mundo de la prostitución; detalla las relaciones sexuales que ha mantenido con más de cien mujeres y revive las atrocidades que presenció como mercenario en África.

Además, desmenuza los sinsabores de su recorrido por España como testigo protegido, así como el abandono al que ha sido sometido, y por encima de todo demuestra una valentía heroica al dar un testimonio que es imprescindible para acercarse a la verdad del 11-M.