Optar por la inmigración no es ninguna ganga. Millones de seres humanos se ven desarraigados y arrojados a un ambiente frecuentemente hostil al que llegan buscando mejores perspectivas de vida. Algo que no siempre encuentran.
El drama es doble: el del inmigrante sometido a la explotación y al racismo, y el del país de acogida asediado por legiones de desheredados a los que no puede acoger.
Este drama se desarrolla ante la indiferencia del Estado y la complacencia de sectores económicos muy concretos. En los años que vendrán generará tensiones crecientes entre las partes.
O el Estado pone toda su energía en regular la inmigración masiva o sucesos como los que ocurrieron en El Egido en 2000, se harán cada vez más frecuentes. Y no es evidente que el Estado tenga voluntad política de resolver la cuestión.
Este libro pretende alertar sobre lo que vendrá.