Gilipollas es aquel que se hace daño a sí mismo pensando que está haciendo algo que le beneficia.
Este es un libro contrario al uso y a la legalización del porro, pero tiene una particularidad: no ha sido escrito por un moralista, un terapeuta o un funcionario del Estado o de cualquier secta, sino por alguien que ha consumido porros y otras drogas. Rafael Pi es simplemente un periodista que descubrió el porro a finales de los 60. Conoce sus efectos y los argumentos del lobby antiprohibicionista. Su opinión, contraria al uso y abuso del porro y a su legalización, no se sustenta sobre argumentos moralistas y rigoristas, sino todo lo contrario: el porro nos separa de nosotros mismos. Nos agilipolla. Pertenece a ese tipo de cosas inútiles que entrañan cierto riesgo.
La tesis de este libro es que el porro es un producto alienante entre otros muchos productos alumbrados para disfrute de la sociedad de masas. Encierra demasiados riesgos y dudas como para aceptarlo frívolamente.